La clave de un buen kéfir es la higiene constante y la paciencia. Como el clima por aquí es muy caluroso, la fermentación se acelera muchísimo, así que he ajustado mis tiempos y proporciones para que el resultado final quede exactamente como me gusta y le sienta bien a mi cuerpo. Recuerda que cada organismo es distinto y puedes adaptarlo.

1. Esterilización y preparación de mis herramientas

Antes de que los nódulos toquen nada, la limpieza es ley:

2. Activación y lavado de los nódulos

Cuando ya tengo mis frascos listos:

3. Proporciones y fermentación

4. La cosecha, el enfriado y el siguiente ciclo

Pasadas esas horas, hago el cambio para mantener el ciclo vivo: